Presentación
Rehabilitada en el año 2000 es una casita de 60 metros cuadrados, solitaria, tranquila y acogedora rodeada de flores, huertas, viñedos y árboles frutales con vistas al mar y a los pinares.
Se compone de cocina-comedor con sofá cama, baño, cuarto de lavadora, plancha y otros enseres y habitación doble muy amplia con ventanal que da a la gran terraza con tumbonas, mesa, sillas y sombrilla y desde donde se puede ver la salida del sol y el horizonte y contemplar, cuando el tiempo lo permite, las islas de Tenerife, Gomera e Hierro sobre el mar que baña la costa sur-este de la isla.
En el exterior dispone de patio, barbacoa cubierta y parking propio.
Domina la piedra en sus patios y huertas y en el interior se ha respetado la arquitectura original con abundante presencia de madera y que junto con la luz natural del sol que está en cada ambiente le da una atmósfera de calidez y bienestar a la casa.
